Viajar a Chile. Lo que has de saber y más. Compártelo

  • Moneda: Peso chileno.
  • Idioma oficial: Español.
  • Capital: Santiago.
  • Clima: Como país del hemisferio Sur, el Verano va de Noviembre a Febrero, con temperaturas menos calurosas en La Patagonia, pero extremas en el Norte y el Desierto de Atacama.

El Invierno, de Junio a Agosto, es perfecto para visitar el Norte, mientras que hace que el Sur se vea invadido por el frío y la nieve.

En Septiembre-Noviembre y Marzo-Mayo las temperaturas son perfectas para visitar, por ejemplo, Santiago y la región de los Lagos.

CHILE, DE UN VISTAZO
Una mano gigantesca de piedra sobresale de las tierras áridas del Chile septentrional. Se cruza en tu camino, y no puedes más que parar el coche y acercarte para reposar tu cabeza sobre los dedos colosales que emergen sólidos desde el suelo.
La Mano del desierto
La Mano del desierto. A 75 km al sur de la ciudad de Antofagasta, a un costado de la ruta 5 Panamericana.
Igualmente, en el Sur del Sur, en el medio del vacío de la Patagonia, se alzan, impasibles, los enormes pilares de granito conocidos como las Torres del Paine. No puedes más que dejar lo que estás haciendo, acercarte, también en este caso, para reposar tu mente, frotándote los ojos.
El Parque Nacional Torres del Paine
El Parque Nacional Torres del Paine está ubicado en la Región de Magallanes y Antártica Chilena.
Chile abruma. Chile apabulla.
La cordillera de los Andes, con sus picos y conos, volcanes y valles, casi delineados por un arquitecto, acompaña al viajero a lo largo de toda su estancia en el país. No los pierdes nunca de vista, o, en otros tramos, te introduces en ellos. Al alejarte, los echas de menos. Moais en Rapa Nui, leyendas con nombres de otro universo. Centinelas como los firmamentos de estrellas sólo visibles desde Atacama.
Playas de azúcar, por su brillo, por su blancura, por su dulce aunque peligroso oleaje.
Los glaciares te vienen al paso, los lagos de cuento se dibujan reales, los géiseres te anuncian la llegada, los salares sin límite en el horizonte alimentan flamencos rosados.

No es ficticio. Está allí, en el otro extremo del Mundo. Donde Magallanes agarró con más fuerza que nunca el timón, donde la Tierra arde, donde se acaba Sudamérica. Honores y homenaje al pueblo que vio nacer a los poetas, a las gentes, las chilenas, que saben “carretear” (festejar) como pocas y conversar como menos.

ANTES DE VIAJAR

La geografía alargadísima de Chile (4300 km) impide poder conocer exclusivamente por  carretera todo el país. De Norte a Sur, o al revés, el recorrido pausado y con interés supondría más de 2 semanas. Los vuelos, obviamente facilitan estos desplazamientos, y, en muchas ocasiones, presentan buenas ofertas, con mejores precios que los de un autocar de calidad.

Circular en coche privado, de alquiler, es una perfecta opción, una vez se encuentre el viajero en la zona a conocer. El Desierto de Atacama, la Carretera Austral o la Isla de Pascua, son destinos circulables en coche. La libertad de movimiento permite acceder a puntos inviables de otra manera.

Chile es uno de los países más prósperos y seguros de Sudamérica, por lo que el viajero sensato puede caminar tranquilo y descubrir los rincones del país sin temores.

Si buscas nieve y estaciones de esquí en Los Andes, ve de Junio a Agosto.

Si buscas playas, las temperaturas son perfectas de Diciembre a Enero.

Cuidado con ir hacia la Patagonia en pleno Invierno. De Junio a Agosto, muchos puertos de montaña y carreteras cierran por las nevadas.

Visitar la Isla de Pascua es altamente atractivo. Reservar los vuelos con mucho tiempo de antelación, abaratará enormemente el coste, sin duda. Si los coges con poco margen, el precio se pone por las nubes. No tardes.

Tal vez, si vas de Octubre a Marzo, al Sur del país, a “Tierra del Fuego”, puedas ver a los pingüinos de Magallanes, frente a las costas de Punta Arenas.

Será inolvidable, si puedes hacer la travesía en barco, a lo largo de los fiordos del sur, desde Puerto Montt, en la Región de los Lagos, a Puerto Natales, en el Parque Nacional de Torres del Paine.

“Carrete”, en Chile, es “fiesta” y bailar La Cueca, un baile tradicional chileno, podría ser un buen colofón para cualquier carrete.

GASTRONOMÍA

No te resistas a las tentaciones culinarias chilenas:

Las empanadas fritas son el tentempié ideal para cada vez que hagas una parada.  El ceviche (marisco o pescado marinado) es una delicatesen.  El mate, al igual que en los países vecinos, es una bebida ritual siempre compartida. Por la noche un brindis con “pisco sour” (aguardiente con zumo de limón y azúcar), quizás. Y, por supuesto, siempre que puedas, un espectacular vino chileno carmenére.

MOTIVOS PARA VISITAR CHILE

El Parque Nacional Torres del Paine no tiene parangón en toda Sudamérica. Su belleza es el regalo definitivo de cualquier viaje a Chile. Los guanacos, los cóndores, serán testigos de que sólo tú estás allí, contemplándolo.

Atacama, uno de los desiertos más accesibles (por carretera asfaltada), si no fuese porque hay que ir hasta allí. Es el más seco del planeta pero merece los esfuerzos. Nunca habrán visto tus ojos más estrellas en el cielo. Levantar la cabeza y encontrar más luces que oscuridades. Increíble. Quedarse atónito frente a los Moais de Ahu Akivi, en la Isla de Pascua, Rapa Nui.

“La Región de los Lagos”. Senderismo y deportes de aventura, rodeado de lagos de color esmeralda glaciar, volcanes andinos, valles, bosques y pequeñas aldeas. Bien cerquita, en la Isla Grande de Chiloé, su conjunto de iglesias y catedrales de madera, Patrimonio Mundial de la Unesco, es único.

Acudir a las fiestas del vino, que se celebran alrededor de la vendimia de Marzo, en las regiones vinícolas del centro del país, por ejemplo, en el mítico y afamado Valle de Colchagua.

Subir al Cerro de Santa Lucía para ver Santiago de Chile en su esplendor, después de haber paseado por sus calles y avenidas, por el Barrio Bellas Artes, en el centro de la ciudad, y haberte parado varias veces en las terrazas de un café.

Un atardecer sin palabras que lo describan en el Valle de la Luna, al Norte del país. Subir y bajar infinitamente las escalinatas, ascensores y colinas de Valparaíso, entre callejuelas coloreadas y casas que sirven de lienzo permanente para los artistas.

Tomar una cerveza Austral con un centollo de chuparse los dedos después de chupar las pinzas, junto al faro de Ushuaia, el fin de la Tierra por este lado, en el Parque Nacional de “Tierra del Fuego”. El final perfecto. Quizás divises alguna ballena.

Y ahora, a sólo un click, como emergiendo una vez más del suelo, de la nada, está en tu mano. Los mejores viajes de las mejores agencias.

 

 

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